Antes que nada, una disculpa que el exceso de curro me ha mantenido alejado. El fin de semana pasado tuvimos un evento familiar consistente en una cata de mezcal, una bebida tradicional del Estado de Oaxaca, de donde era mi padre y de donde es, por consiguiente la vertiente paterna de mi familia. ¿Solo una foto? Me dijiste. Pues sí, solo hice una foto del evento. Sorry, pero a través de mis palabras y de mi corazón te haré un acercamiento del suceso. El sábado temprano empezaron a traer las cosas, un anafre de carbón con su carbón y sus astillas de ocote para encenderlo, sillas y mesas plegables, y las viandas consistentes en quesillo, queso de aro, cecina natural y enchilada, tortillas tlayudas, asiento, frijoles refritos para untar y un chorizo de la región que era una verdadera delicia. Yummy yummy. Más tarde fueron llegando los primos, y la tía Lilia, principal organizador. Había primos que no veían desde hace diez o veinte años y el principal promotor y empresario del me...
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