Desganados

 

Ese día mataste la ilusión. Tenía
algo que contarte, era para mí
un asunto importante pero,
lo que más me importaba
era recibir tu opinión, tu consejo
y tú, ni siquiera me escuchaste...
Y se nos van quitando las ganas
ya no es vernos con ilusión, con gusto,
es tener preparado algún reproche
para contrarrestar los que tú empuñes,
es esperar el encuentro con temor
con preocupación, con desazón,
es notar con tristeza que no vienes
pero con la atenuante de que al menos
hoy no habrá lugar para otro desencuentro.



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