Porque el ritmo de la poesía no está solo en las palabras también está en las pausas y los acentos, he decidido tomarme y darte un tiempo antes que nuestras letras vuelvan a coincidir como las dos rimas felices que un día fuimos. Claro que si volvemos será en un nuevo espacio, no volveré al lugar donde me ignoras mientras alegremente departes con otros donde me condenas a una tumba de silencio y donde la trasgresión de las reglas de convivencia la mides con doble vara y recriminas a quien pone música mientras aplaudes a quien pone poemas. Tú sugeriste una pausa y yo no la quería pero ahora creo que la necesitamos. Poner en pausa no significa interrumpir el amor que sentimos es darnos un espacio para la reflexión para mirar dentro de nuestro corazón y tener en claro si somos uno del otro si ha de replantearse la relación. Quiero que sepas que nunca dejaré de quererte y que si renuncio a ti será porque crea que estás mejor sin mí, pero siempre te seguiré queriendo aunque por el...
Antes que nada, una disculpa que el exceso de curro me ha mantenido alejado. El fin de semana pasado tuvimos un evento familiar consistente en una cata de mezcal, una bebida tradicional del Estado de Oaxaca, de donde era mi padre y de donde es, por consiguiente la vertiente paterna de mi familia. ¿Solo una foto? Me dijiste. Pues sí, solo hice una foto del evento. Sorry, pero a través de mis palabras y de mi corazón te haré un acercamiento del suceso. El sábado temprano empezaron a traer las cosas, un anafre de carbón con su carbón y sus astillas de ocote para encenderlo, sillas y mesas plegables, y las viandas consistentes en quesillo, queso de aro, cecina natural y enchilada, tortillas tlayudas, asiento, frijoles refritos para untar y un chorizo de la región que era una verdadera delicia. Yummy yummy. Más tarde fueron llegando los primos, y la tía Lilia, principal organizador. Había primos que no veían desde hace diez o veinte años y el principal promotor y empresario del me...
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